MANTIS RELIGIOSA

La mantis religiosa, también conocida como mantis, tatadiós, mamboretá, campamocha o santateresa, es un insecto que se caracteriza sobretodo por la forma de sus patas delanteras. Ambas están dobladas y en posición de rezo. Por este motivo, recibe el nombre de «mantis religiosa». En la actualidad no solo se encuentra en estado salvaje, cada vez es más gente la que a día de hoy tiene una mantis como mascota exótica.

Taxonomía de la mantis religiosa
ReinoAnimalia
FiloArthropoda
ClaseInsexta
OrdenMantodea
FamiliaMantidae
SubfamiiaMantinae
TribuMantini
GéneroMantis
EspecieMantis religiosa
Nombre comúnMantis religiosa, satanteresa, mamboretá, campamocha, tatadiós, mantis
Nombre en inglésEuropean mantis / Praying mantis
Peso10 a 20 g
Tamaño6 a 12 cm
OrigenAsia, África, Europa
Esperanza de vida1 año

Características de la mantis religiosa

La mantis religiosa mide entre 6 y 7 centímetros, pudiendo haber algunos casos en los que llega a los 10 centímetros. En este insecto, el tamaño de la hembra es mayor que el del macho. Posee dos antenas en la cabeza y tiene un tórax alargado.

Tiene dos patas traseras, dos patas centrales y dos patas delanteras que se encuentras siempre en posición de «rezo». Estas dos patas delanteras poseen unas espinas que utiliza como ganchos para atrapar y retener a sus presas.

La esperanza de vida de las mantis es de 1 año, y realiza seis mudas de piel hasta llegar a su fase adulta. Su color depende del lugar en donde haya realizado su última muda de piel. Puediendo ser verde, amarillo, marrón o rojo, y su finalidad es la de camuflarse en el entorno donde habita.

Si la mantis ha realizado su muda en un lugar donde hay mucha paja, su tono de piel será amarillo o marrón. En cambio, si lo ha realizado en un lugar con hierba, su color será verde. Gracias a ello, la mantis es un insecto que se camufla fácilmente en su hábitat y esto le permite que se difícil de ver a la vista de sus depredadores.

Una de las cosas que caracteriza a este insecto, es que puede girar su cabeza triangular 180º sobre si misma, pudiendo observar lo que ocurre a su espalda. Además, la mantis tiene un total de 5 ojos, 2 son compuestos y 3 son sencillos. Estos últimos se encuentran repartidos entre los otros dos ojos.

Una gran parte de la población piensa que la mantis religiosa es venenosa y que pica. Esto es falso, ni es venenosa, ni pica. De hecho, puede ser beneficioso tener mantis religiosas en nuestro jardín por que ayudan a controlar las plagas comiéndose otros insectos.

¿Cómo son las mantis religiosa?

  • Clase: Insecto
  • Reproducción: Ovípara
  • Alimentación: Carnivora
  • Longitud: 6 a 12 cm
  • Peso: 10 a 20 g
  • Esperanza de vida: 1 año
  • Etapa adulta: 4 a 6 meses
  • Crías por puesta: 100 a 300 huevos
  • Periodo de incubación: 3 a 8 semanas
  • Carácter: Solitaria, independiente, tranquila

Comportamiento de la mantis religiosa

La mantis es un insecto carnívoro y es una gran cazadora. Se caracteriza por ser un depredador muy paciente que espera a sus presas de forma silenciosa y las ataca por sorpresa con mucha rapidez.

La mantis religiosa es un insecto solitario e independiente. La mayor parte del día está quieta en la misma posición pasando de forma desapercibida, al estar camuflada en su entorno. Gracias a ello, la mantis evita ser atacada por sus depredadores, por el lado contrario, sus presas ignoran que están siendo vigiladas por su mirada a la espera de un ataque en el momento adecuado.

Alimentación de la mantis

La mantis religiosa es un insecto carnívoro, normalmente su dieta se basa en la ingesta de otros insectos como avispas, abejas, saltamontes grillos, aunque también se alimenta de artrópodos como arañas y escarabajos. En el caso de algunas subespecies de mantis de mayor tamaño, puede alimentarse también de algunos pequeños vertebrados como pueden ser ratones, salamandras, ranas, serpientes y algunas pequeñas aves como el colibrí.

El método de caza de la mantis es algo muy recomendable de ver debido a lo espectacular que es. La mantis primero elige a la presa que quiere atrapar, luego calcula la distancia que tiene hasta ella, por último la dirección que debe de tomar y los movimientos que tiene que hacer. Una vez ha seguido estos pasos, lanza un ataque hacia su victima extendiendo sus patas delanteras y apresándola de una forma férrea. Una vez tiene a su presa, esta no puede escapar de sus patas y termina siendo devorada con sus potentes mandíbulas. Todo este proceso sucede de forma muy rápida en un lapso de tiempo muy corto, por lo que la convierte en uno de los animales más letales y agresivos.

Reproducción de la mantis

Normalmente las mantis se reproducen en la época estival (verano), que es cuando las hembras segregan más hormonas y estas atraen a los machos a ellas para copular y fecundarlas. Si más de un macho se encuentran en el momento de fecundar a la hembra, estos lucharan entre ellos hasta que uno de los dos fallezca, siendo el ganador el que copule con la hembra y logre perpetuar sus genes.

Cuando ya el macho se ha quedado a solas con la hembra, realiza una especie de «ritual de baile», en el cual la rodea y salta sobre ella para posarse sobre su dorso. Una vez lo ha logrado, ambos conectan sus antenas y entonces ahí comienza la fecundación. Después de todo esto, sucede lo que ha hecho muy famoso a este insecto. Una vez ha finalizado la copula, en muchas ocasiones la hembra comienza a devorar al macho practicando el canibalismo. Hay que destacar que este hecho no es algo que ocurra siempre que un macho fecunda a una hembra. Suele ocurrir más menudo cuando se tienen las mantis en cautividad.

¿Por qué la mantis hembra se come al macho?

Tenemos que saber que en el momento en el que la mantis religiosa se encuentra en celo, puede llegar a ser muy agresiva. Debido a ello, muchas veces que está copulando con el macho, la hembra no espera ni a que termine el macho cuando empieza a comérselo por la cabeza. De esta forma mantiene intactas las partes del sistema nervioso del macho que se encargan de la fecundación.

Otra de las razones por las que se puede comer al macho, es que al hacerlo, obtiene un aporte extra de proteínas que utiliza para que sus huevos se formen adecuadamente y que aumente la cantidad que pone, pudiendo llegar a depositar entre 100 y 300 huevos. Los huevos serán puestos en otoño y suele hacerlo en ramas u hojas de tal forma que estén resguardados hasta su nacimiento.